ENTAMU

El último año del siglo XIX, vio la llegada de mi abuela a la vida, en el humilde y pescador barrio de Sabugo; vio la llegada de mi abuelo, que con su familia mirandina, desembarcó en el puerto de Santander, trasladándose a la Calle Nueva de Avilés. Llegaron a bordo del barco Alfonso XIII, procedentes de Santa Clara (Cuba), él apenas tenía tres años, sus padres no habían ido a hacer la Habana, habían ido de criados de unos señores de Galiana, y regresaron con cuatro reales, con los que abrieron el bar Casa la Rubia.

Cuento todo esto, porque mi abuela, es una de las mayores responsables de mi interés por la historia de nuestra villa; Sus historias sobre cosas acontecidas en la villa, como el hambre que pasaba en los principios del siglo XX, el vampiro de la Magdalena, el bar que poseía mi bisabuela, la fabrica de baldosas de mi abuelo, etc., me hicieron empezar a investigar sobre nuestro pasado. No es que mi abuela fuera una gran contadora de historias, pero recuerdo que a mediados de los años 80, cuando la televisión programaba la serie Raíces, esa serie hizo que empezará a interesarme por mis antepasados, ¿quiénes eran? ¿cómo vivían? ¿de donde procedían?, ahí empezaron las preguntas a mi abuela, de sus respuestas salieron nombres como Gertrudis, Benita, el Sargento “Pates”, Pepe “El Cristo”, etc. Veinte años más tarde, me regalaron un libro: “Avilés Memoria Gráfica”, cientos de fotografías del Avilés de primeros del siglo veinte. En ese momento renació mi interés por nuestro pasado, pero no solamente por mis ancestros. Esas imágenes hicieron que retomará con fuerza la realización de mi árbol genealógico, pero también mi interés por lo que es toda la historia de nuestra, villa milenaria.

miércoles, 10 de enero de 2018

UNA LIBRERIA A FINALES DEL SIGLO XIX

Libreria "El Siglo"

 Francisco Fernández García abre la "Imprenta Libreria "El Siglo" en la  Calle de la Cámara, según Carmen Mourenzana en 1890. Tenía una prensa movida a mano que había sido adquirida a Justina, y  trabajó  hasta  el  final  del  siglo.  Pero  en  [1888]]  ya  existen  anuncios  en  La  Luz  de  Avilés que hablan de "Encuadernación y Centro de suscripciones", en la Calle de la Canal nº 24. Y "Factruras, esquelas,  tarjetas,  membretes.  órdenes  de  pago,  estrados,  talonarios,  letras  volantes.  Esquelas  de defunción, id. de participación, memorias-avisos, memorando - sobres, prospectos, circulares, etc. También se anuncia como "Imprenta Americana" y añade la siguiente nota de cierto interés para la historia tipográfica avilesina. "El dueño de este acreditado establecimiento, deseando corresponder al favor del público, acaba de montar una magnífica maquina de imprimir en negro y en colores, llamada "La Americana" encargándose desde luego de toda clase de trabajos de imprenta, los que desempeñará  con  prontitud,  esmero,  lujo  y  economía  nunca  vistos  en  esta  villa  (la  Luz...  20  de Mayo de [[1888]. Existe  documento  gráfico,  en  el  que  aparecen  los  fundadores  y  propietarios,  el  matrimonio Francisco  Fernández  García  y  su  esposa  Francisca,  don  Gabino  García,  padre  del  médico  don Gabino García García, y don Pedro Hevia y Menéndez Sierra hermano del abuelo del cronista de la villa don Justo Ureña Hevia, bajo el cartel en tres campos, Imprenta-El Siglo-Libreria. Hubo un bazar de calzado en la calle Marques de Teverga, nº14, el año 1901, llamado "Al Siglo" de José Miranda. Se anuncia también otro, o acaso el mismo, bajo el rótulo "Al Siglo XX" de Ovies y Hevia  con el eslogan  "para vestir barato y elegante.  El comienzo del Siglo  debió  ser pródigo en bautizar cualquier tipo de entidad comercial o cultural con el socorrido título de "El Siglo". Incluso en las fiestas de Carnaval de 1901 (17, 18 y 19 de Febrero) según un historiado programa publicado en la Imprenta La Unión, una de las siete carrozas que desfilaron por las calles avilesinas, ocupada por socios de numero que representaban el  Siglo XIX y el  Siglo XX, se llamaba "Carroza de los Siglos". Según comunicación recibida hace años de Anibal López Muñíz, buen conocedor de la vida cultural avilesina, una señora llamada Leoncia Muñíz Suárez "Leo la Cocona" casada con José González, tenía una tienda/libreria en los bajos de la torre del palacio de Ferrera, con entrada por los jardinillos de  los  Caños  de  San  Francisco en  la  que  vendía  novenas,  devocionarios,  libros  litúrgicos  y religiosos,  cera  utilizada  para  el  culto  de  la  iglesia  consistente  en  velones,  cirios,  lamparillas, mariposas,  etc,  así  como  otras  mercadurías  litúrgicas,  como  obleas,  mantillas,  velos,  puntillas, géneros, etc. En esta tienda se había formado una tertulia a la que acudía cada día un hermano suyo y sacerdote llamado Don León, que había sido coadjutor de Candás en 1880, de Naveces en 1882 y de  Miranda en  1897.  Era  natural  de  Avilés,  de  mote  "León  el  Cocón".  Doña  Leoncia  con  los ingresos de su negocio, compró  en  Heros,  Miranda un caserío conocido hoy como El Cueto. Un anuncio en el porfolio de las Mutualidades de Miranda dice el año 1916 "Nuevas postales con vistas de Avilés y alrededores. Paquetería. Velas de Cera. Rosarios. Estampas. Papel de cartas. Juguetes. Devocionarios.  Piedras  para  encendores.  Semilla  de  Alfalfa.  Almanaques.  Fumadores:  el  mejor papel de fumar es la marca Néctar. Hijo de Leoncia Muñíz. Avilés. Otra  versión  que  me  confiada  es  la  de  que  en  esta  tienda/libreria  trabajó  un  personaje  llamado "Pacho el librero" y era frecuentada, y a veces atendida por un tal Ramón García, un mayordomo del Palacio del Marqués de Ferrera que siempre vestía de negro. Mercedes  Valle  regentaba  en  1909 un  Bazar-Librería  en  la  entonces  llamada  Plaza  de  la Constitución. Era uno de los puestos de venta de la popular y veraniega revista "La Batelera".

 Bibliografía Avilés Episodios y Relatos de Varios Autores. Este artículo corresponde a José Manuel Feito

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